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lunes, 16 de marzo de 2015

Y “EL NIÑO” LLEGÓ

Crédito: NOAA

El 5 de marzo de 2015, los científicos de la NOAA [National Oceanic and Atmospheric Administration] anunció que El Niño ha llegado. El evento, que se caracteriza por el incremento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial, es débil y los científicos no esperan que tenga efectos importantes en los patrones climáticos globales en el futuro cercano.
Después de varios meses de especulaciones debido a las condiciones límite en el Océano Pacífico, El Niño esta  finalmente aquí.
.Desafortunadamente, esto significa que la zona afectada por la sequía oeste en los Estados Unidos es probable que no reciba suficiente lluvia para poner fin al ciclo actual sequía . Al mismo tiempo, NOAA dijo: “Ciertos impactos a menudo asociados con El Niño pueden aparecer en algunos lugares durante la primavera del Hemisferio Norte 2015”.
Estos impactos podrían incluir una primavera más húmeda y más fresca para algunos. La presencia de un fenómeno como el del Niño también puede significar un menor número de huracanes, temporada que comienza de nuevo 1 de junio. 

Crédito: NOAA
 Eventos como el del Niño se  producen aproximadamente cada 2 a 7 años y están asociados con temperaturas superficiales del mar más cálidas en el Océano Pacífico central y oriental a lo largo de la línea ecuatorial. 
El Niño es una ilustración a menudo dramática de la relación integral entre los océanos y la atmósfera de la Tierra La Institución Scripps de Oceanografía , dijo: “Típicamente, la superficie del océano se calienta en unos pocos grados Celsius. Al mismo tiempo, el lugar donde se producen tormentas fuertes en el ecuador se mueve hacia el este. Aunque los que puede parecer pequeñas diferencias, no obstante, puede tener grandes efectos en el clima del mundo”.

Esos grandes efectos pueden ser típicos, pero tal vez no este año. Las condiciones propias del Océano  ante un  evento como el del Niño, han estado en vigor desde noviembre de 2014, pero las condiciones atmosféricas en los últimos meses no cumplen los criterios para la emisión de un aviso sobre El Niño. 
Durante el mes pasado, los cambios en los vientos del oeste y los patrones de precipitación sobre el océano se han desplazado, lo que ofrece una señal más favorable. Por lo tanto, los científicos finalmente el 05 de marzo una predicción de que hay  una probabilidad entre el  50% al 60% de que el evento del Niño continuará durante todo el verano septentrional de 2015.
Fuente/ Earth Sky / NOAA

martes, 23 de septiembre de 2014

MISTERIO EN LA CAPA DE OZONO

La Capa de Ozono es la zonade la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta de ozono. Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 km a los 50 km de altitud, reúne el 90 % del ozono presente en la atmósfera.
La capa de ozono fue descubierta en 1913 por los físicos franceses Charles Fabry y Henri Buisson. Sus propiedades fueron examinadas en detalle por el meteorólogo británico G.M.B. Dobson, quien desarrolló un sencillo espectrofotómetro que podía ser usado para medir el ozono estratosférico desde la superficie terrestre.
Entre 1928 y 1958 Dobson estableció una red mundial de estaciones de monitoreo de ozono, las cuales continúan operando en la actualidad. La Unidad Dobson, es una unidad de medición de la cantidad de ozono, y fue así nombrada en su honor.
Esta diáfana capa de ozono rodea a nuestro planeta, y absorbe entre el 97 % al 99 % de la radiación ultravioleta  [UV] de alta frecuencia emitidos por el Sol.  Es, esencialmente, una pantalla solar para el planeta Tierra. Sin la capa de ozono, una peligrosa radiación nos bañaría diariamente, con efectos colaterales que irían desde las cataratas hasta el cáncer.

La gente estaba comprensiblemente alarmada en la década de 1980 cuando los científicos observaron que los químicos fabricados por los seres humanos, presentes en la atmósfera, estaban destruyendo esta capa. Los gobiernos rápidamente pusieron en vigencia un tratado internacional, llamado Protocolo de Montreal, con el fin de prohibir los gases que destruyen la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFC) que se encuentran en latas de aerosoles y acondicionadores de aire. El 16 de septiembre de 1987, firmaron el tratado las primeras 24 naciones; desde entonces, 173 más se han adherido.

Adelantándonos ahora 27 años, los químicos que afectan el ozono han disminuido y el agujero de ozono parece estar convaleciente. La Organización de las Naciones Unidas afirmó que el Protocolo de Montreal es “el tratado más exitoso en la historia de las Naciones Unidas”.
Sin embargo, a pesar del éxito de dicho protocolo, algo no está del todo bien.

Un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadores de la NASA, muestra a un compuesto clave que destruye el ozono, se le conoce  como tetracloruro de carbono (CCl4), el cual resulta sorprendentemente abundante en la capa de ozono.
La científica atmosférica de la NASA Qing Liang ha dicho:”Se supone que no deberíamos ver esto”.

Entre los años 2007 y 2012, los países del mundo informaron cero emisiones de CCl4, a pesar de que las mediciones llevadas a cabo por medio de satélites, globos meteorológicos, aviones y sensores con base en la superficie, cuentan una historia diferente.
El estudio dirigido por la científica  Liang muestra que las emisiones de CCl4 en todo el mundo alcanzan un promedio de 39 kilotones por año, lo cual es aproximadamente el 30 por ciento de las emisiones pico registradas antes de que entrara en vigencia el tratado internacional.

En la década de 1980, se hicieron famosos entre el público en general los clorofluorocarbonos. Como el agujero de ozono se agrandó, la sigla “CFC” se convirtió en una palabra familiar. Sin embargo, menos personas han oído hablar del CCl4, que alguna vez fue utilizado en aplicaciones como la limpieza en seco y los extinguidores de incendios.

“No obstante”, dice Liang, “El CCl4 es una de las principales sustancias que afectan al ozono. Es el tercer compuesto antropogénico más importante que afecta al ozono, después del CFC-11 y del CFC-12”.

Haga clic sobre la imagen para conocer la química relacionada con la disminución del ozono – Crédito: Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (US Environmental Protection Agency, en idioma inglés).

Los niveles de CCl4 han estado disminuyendo desde que se firmó el Protocolo de Montreal, sólo que no ha sido tan rápidamente como se esperaba. Con cero emisiones, su presencia debería haber disminuido un 4% por año. En cambio, la disminución ha estado más cerca del 1% por año.
Para investigar la discrepancia, Liang y sus colegas tomaron los datos correspondientes al CCl4, reunidos por la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration, en inglés, o Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, en español) y por la NASA, y los ingresaron en un programa de computadora de la NASA, llamado 3-D GEOS Chemistry Climate Model. Este sofisticado programa toma en cuenta la manera en la cual la radiación solar destruye el CCl4 en la estratosfera así como la forma en la cual el compuesto puede ser absorbido y degradado por el contacto con el suelo y las aguas de los océanos. Las simulaciones tomadas como modelo apuntaron a una fuente de corriente de CCl4 en desarrollo no identificada.
“Parece que ahora hay derramamientos industriales no identificados, o bien grandes emisiones desde sitios contaminados o fuentes desconocidas de CCl4”, dice Liang.

Otra posibilidad es que todavía no se comprenda por completo la química del CCl4. Reveladoramente, el modelo mostró que el CCl4 permanece en la atmósfera un 40% más de tiempo que lo que se pensaba con anterioridad. “¿Hay algo en el proceso físico de pérdida del CCl4 que no comprendemos?”, se pregunta.

Todo esto agrega misterio a lo que sucede con la capa de ozono.
La investigación que llevó a cabo la científica  Liang,  fue publicada en línea en la edición del 18 de agosto de GeophysicalResearch Letters. Allí se puede hallar más información sobre el CCl4.
Fuente: Ciencia@NASA septiembre 23/2014

domingo, 9 de febrero de 2014

EN LOS ÚLTIMOS VEINTE AÑOS LOS LAGOS DE ALASKA SE HAN REDUCIDO UN 22%


Hielos anclados y flotantes en Alaska. Fuente: Planetary Visions/Universidad de Waterloo (Canadá)/ESA.

El hielo que se forma sobre los lagos del norte de Alaska durante los meses de invierno está disminuyendo. El análisis de veinte años de imágenes de radar tomadas desde el espacio revelan los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas a altas latitudes, según una investigación de instituciones canadienses y la ESA (Agencia Espacial Europea). 
Las variaciones de la temperatura del aire y de los niveles de las precipitaciones invernales a lo largo de las últimas cinco décadas han alterado los ciclos, la duración y el espesor de los hielos que se forman sobre los lagos árticos. 
En esta región, un clima más cálido provoca que la cubierta de hielo sea más fina y, como consecuencia, que un menor porcentaje de los lagos permanezca congelado durante todo el invierno. 
Estos cambios afectan al clima local y regional, a la dinámica del permafrost - el hielo permanente - y a la disponibilidad de agua para usos residenciales e industriales durante el invierno. La variación del espesor del hielo también provoca cambios en las propiedades físicas, térmicas y químicas del agua de los lagos, alterando su ecosistema. 

Hasta ahora nunca se había documentado este fenómeno de forma exhaustiva con la ayuda de los datos recogidos por los satélites. Un reciente estudio de la Ladera Norte de Alaska, publicado en The Cryosphere, documenta los regímenes de hielo en lagos poco profundos basándose en las imágenes radar tomadas por los satélites ERS-1 y ERS-2 de la ESA. 
Este estudio desvela una reducción del 22% del “hielo anclado” – el hielo que alcanza el fondo de los lagos – entre los años 1991 y 2011. Esta cifra sería el equivalente a un adelgazamiento generalizado del hielo entre los  21 y 38 centímetros. 
“Antes de comenzar este estudio ya nos esperábamos encontrar una reducción en el espesor del hielo flotante y anclado, como anunciaban los registros de temperatura y de precipitaciones de las últimas cinco décadas en la estación meteorológica Barrow”, explica Cristina Surdu, autora principal de esta investigación, en la nota de prensa de la ESA. “Pero al concluir el estudio nos quedamos sorprendidos: los análisis de tendencias mostraban una disminución dramática del hielo en tan sólo 20 años”. 
Los mayores cambios se registran a finales del invierno (abril-mayo), con una disminución gradual del hielo entre 1991 y 2005. Durante los últimos seis años del período  que cubre este análisis, se registró un declive muy abrupto, alcanzando un valor mínimo en 2011. 

Las misiones de la ESA 


Vídeo


Los instrumentos radar embarcados en los satélites ERS de la ESA pueden ver a través de las nubes y en la oscuridad, lo que les permite recoger datos de forma ininterrumpida sobre regiones como el norte de Alaska, donde predomina el mal tiempo y las noches de invierno son especialmente largas. 
Al estudiar la forma en la que las señales rebotan contra la superficie de la Tierra se puede determinar si el hielo todavía está flotando (con agua líquida por debajo) o si ya ha alcanzado el fondo del lago.
Las operaciones de ERS-1 terminaron en el año 2000 y ERS-2 se retiró en 2011. Las imágenes radar de estos dos satélites y las de la misión Envisat – que finalizó en 2012 – permitían monitorizar la evolución de los lagos congelados. Asegurar la continuidad de este tipo de datos es fundamental para poder continuar los estudios de los regímenes de hielo a altas latitudes, señala la nota de prensa. 
La misión Sentinel-1 del programa Copérnico visitará estas regiones con más frecuencia y mantendrá la continuidad de las observaciones radar para los servicios de monitorización del hielo de los lagos. El primero de los dos satélites que componen esta misión se lanzará esta primavera.
Compilado de: Tendencias 21 / Tendencias del agua
Bibliografía: The Cryosphere

martes, 12 de noviembre de 2013

FRENTE A LA "SEQUÍA" SOCIEDADES MÁS RESILIENTES




Cataratas de Iguazú y su  escasez de agua que imperaba desde enero de 2012 - Credito: Blog Noticias del Mundo - abril 2012

Durante el presente año, el problema de la sequía se acentuó peligrosamente en nuestro país, los precios de las hortalizas fluctúan  alocadamente, traen por lógica consecuencia, el deterioro del presupuesto hogareño, haciendo entrever un futuro mucho más incierto.
La naturaleza, salvo excepciones,  no actúa de golpe, paulatinamente  va generando en el medio ambiente y queramos aceptarlo o no, el cambio climático es un una realidad que muy pronto tendrá que ser aceptada.
La gente cuyo trabajo va más allá del campo de las ideas y penetra en la realidad material, se ha dado cuenta como las zonas áridas avanzan inexorablemente.
Los recursos naturales han sido centro de disputas que en algún momento se transformaron en disputas bélicas; como ejemplo, en la actualidad tenemos el petróleo,  pero en el futuro que se aproxima, podría ser el agua el elemento polémico que puede desatar serios conflictos.

La ecología es la ciencia que estudia a los seres vivos, su ambiente, la distribución, abundancia y como  esas propiedades son afectadas por la interacción entre los organismos y su ambiente, o sea, la biología de los ecosistemas. En el ambiente, se incluyen las propiedades físicas que pueden ser descritas como la suma de factores abióticos locales, como el clima y la geología y los demás organismos que comparten ese hábitat.
En este ambiente de estudio,  vemos como la tierra se seca, la escasez de agua se produce en las zonas rurales; en Chile, la carencia del recurso hídrico ya se refleja en el  norte del país, a la vez que su privatización generó una gran resistencia, en especial, de parte de las comunidades indígenas y de movimientos sociales en las zonas céntricas.

Ernst Haeckel, creador del término Ecología y considerado el fundador de su estudio - Cred: Wikipedia

La sequía, en realidad, causa la muerte y el desplazamiento de más personas que un terremoto, inundaciones y ciclones. La sequía está considerada como el peligro natural más destructivo del planeta.  Aún cuando se pueda prever su aumento en el futuro, en la mayor parte de los países, no hay políticas prácticas y dinámicas sostenibles a nivel nacional que permitan aumentar la resiliencia de los países propensos a sufrirla.

La FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura], la OMM [Organización Meteorológica Mundial] y la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación, más otras organizaciones asociadas, están preocupadas por la sequía, por cuanto ésta ha sido un aspecto de la variabilidad natural del clima como resultado del Cambio Climático, que obliga a prever oportunamente los aumentos de frecuencia, intensidad y duración en diversas partes del planeta, situación que provocará pérdidas humanas y económicas.
Las sequías son predecibles, pero en un país como el nuestro, cuya agricultura está vinculada más en su zona central, debe tener políticas que permitan atenuar las consecuencias, adoptando, incorporando y aplicando políticas basadas en la mantención de estrategias de alerta temprana, preparación y en  especial, una buena gestión de riesgo. No podemos esperar, al igual que los terremotos,  que esto suceda para iniciar  una planificación mantenida que no se diluya en el tiempo.
Los costos involucrados en cada crisis, son superiores a la gestión de riesgo, y una acción temprana oportuna se hace necesario ejecutar. No esperemos que llegue la próxima sequía para actuar, Preocupémonos ahora, por cuanto la actual situación, puede ser un preámbulo de las próximas. El Cambio Climático se está haciendo sentir cada vez con más fuerza,  los investigadores piensan que está llegando y que se quedará por un largo tiempo, no actuemos cuando nos afecte una hambruna y cobre vidas humanas.
Según estadísticas de organismos internacionales, desde el decenio de 1970, la superficie de las tierras afectadas por la sequía, se han duplicado, su precio lo pagan las personas de edad, los niños y las mujeres. Actualmente se ven afectados el Gran Cuerno de África, parte de los Estados Unidos, México, el noreste de Brasil, parte de China e India, Rusia y el sureste de Europa. Los países más vulnerables son los de las zonas áridas del planeta, los efectos pueden prolongarse hasta mucho después de que vuelvan las lluvias y durante ése tiempo, los alimentos seguirán siendo escasos, caros y se agotarán los recursos hídricos, provocando la erosión del suelo, debilitándose el ganado y los conflictos sociales paulatinamente se incrementarán.

Durante junio del presente año,  se efectuó en Brasil la Conferencia sobre el Desarrollos Sostenible “Río +20”, los representantes de todo el planeta calificaron la desertificación, la degradación de las tierras y la sequía, como los mayores desafíos mundiales que los seres humanos deberán enfrentar y expresaron su compromiso de esforzarse para lograr un mundo con una degradación neutra de las tierras, lo que significa, evitar la degradación inevitable de nuevas zonas y se compense mediante la restauración, de la misma cantidad de tierras, en el mismo momento y en el mismo ecosistema.


Enlace vídeo
Podemos considerarlo fácil de decir y apoyar, pero se hace necesario que nuestro país ejecute políticas nacionales que reflejen, apoyen y amplíen dichas prácticas.  La problemática de la carencia del agua nació en 1981, cuando se privatizó este recurso; en la actualidad, se consideran más importantes los emprendimientos económicos que surtir a la población en forma adecuada y sostenida. Queda en claro que la toma de conciencia debe ser firme, pero muchas veces el accionar político hacer sentir que no se cree en el Cambio Climático, otros países si están preocupados. Nuestros agricultores tienen la percepción de que a nivel estatal, falta una preocupación real en el tema y que las autoridades de turno, sólo actúan sobre hechos consumados. La longitud de Chile le hace ser el país más largo del planeta, produciéndose muchas veces,  fenómenos atmosféricos caprichosos, en el extremo sur puede haber una alerta roja debido al desborde de un río y en la zona centro norte una sequía hace estragos.
Chile mantiene aún una de las sequías más devastadoras de los últimos años, la solución no depende del beneficio del clima, en la actualidad, el país pierde el 84% del agua de los afluentes, no hay una infraestructura que permita retener esta enorme pérdida.

Cambio Climático y sequía, van de la mano, es necesario tomar conciencia que se tiene que actuar a la brevedad en la defensa de nuestros recursos hídricos, no podemos dejar una herencia a nuestros descendientes, de un planeta desértico. Me recuerda esta situación a la novela de Frank Herbert “DUNE – Una Epopeya Ecológica”, donde el tema principal era la vida en un planeta que en su totalidad, era un desierto; sus habitantes idearon un traje que les permitía recuperar el agua de su cuerpo y evitaban llorar para no perder el agua de sus lágrimas. En ocasiones la ciencia ficción ofrece una situación  que pensamos no sucederá, en cambio,  la naturaleza nos obliga a prepararnos oportunamente al mostrarnos nuestra fragilidad.
El tiempo de la naturaleza no es el tiempo de los seres humanos, una vida humana sólo es una ínfima parte del tiempo de la Tierra, y ella nos cobija.
Bibliografía: OMM Comunicado 969 / Global Water Partnership-Chile / La Tercera TV / Informate Hoy online / Dossier GF / Embalse Puclaro / Wikipedia / et al.

Glosario: Resiliencia
Se refiere a la capacidad de las personas o comunidad, para sobreponerse a períodos de dolor emocional o traumas. Cuándo un sujeto o grupo, sea animal o humano, es capaz de hacerlo, se dice que tiene una adecuada resiliencia, pudiéndose sobreponerse a los contratiempos o incluso, salir fortalecido de ellos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

MAYOR CONCENTRACIÓN DE GASES DE EFECTO INVERNADERO EN LA ATMÓSFERA

 

La Organización Meteorológica Mundial [OMM], publicó esta semana el Boletín anual de Gases de Efecto Invernadero, mostrando que el efecto del calentamiento global en el clima, aumentó un 32% entre los años 1990 y 2012, la razón: Una mayor concentración de gases que atrapan el calor, como el dióxido de carbono [CO2], el metano y el óxido nitroso.
El dióxido de carbono, que proviene principalmente de las emisiones relacionadas con el combustible fósil, es responsable del 80% de este incremento; el aumento del CO2 atmosférico entre 2011 y 2012 fue de 2,2 partes por millón, superior a la tasa media de crecimiento en los últimos 10 años. Este mayor máximo, sin precedentes, significa una continua y acelerada tendencia que está determinando el cambio climático, afectando el futuro de nuestro planeta durante los próximos cientos o miles de años venideros.
De acuerdo al Boletín,  desde comienzo de la era industrial en 1750, la concentración atmosférica media del CO2  se incrementó en un 41%, la del metano en un 160% y la del óxido nitroso en un 20%. Lo que está sucediendo en la atmosfera de la Tierra, forma parte de algo que tiene un alcance mucho mayor. Sólo aproximadamente la mitad del CO2 emitido por la actividad de los seres humanos, permanece en la atmósfera, el resto es absorbido por la biosfera y los océanos.
El Secretario General de la OMM, Michel Jarraud, ha declarado que: “Las observaciones de la Red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM muestran claramente de nuevo  cómo los gases debido a las actividades humanas, que atrapan el calor, alteran el natural equilibrio de la atmósfera y son una contribución importante al cambio climático”.Jarraud continúa señalando: “En su reciente 5º informe de evaluación, el Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático [IPCC] ha hecho hincapié en que las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso, han aumentado a niveles sin precedentes en los últimos 800.000 años; y como consecuencia de ello, nuestro clima está cambiando, el tiempo es más extremo, los mantos de hielo y los glaciares se están fundiendo y el nivel del mar se está elevando”.
El Sr. Jarraud señaló que: “Según el IPCC, de continuar la actual evolución en forma uniforme, a fines del presente siglo las temperaturas medias a nivel mundial podrán llegar a unos 4,6 grados superior a los niveles preindustriales, e incluso mayores en algunas partes del planeta, lo que significaría devastadoras consecuencias. Para contener el cambio climático, es necesario reducir en forma sustancial y sostenible, las emisiones de gases de efecto invernadero, se tiene que actuar ahora, de otra forma, se estará poniendo en peligro el futuro de las próximas generaciones”.
El Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la OMM, informa sobre las concentraciones atmosféricas y no las emisiones de estos gases. Las emisiones representan el total de los que entra en la atmósfera, mientras que las concentraciones representan lo que queda en la atmósfera después del complejo sistema de interacciones entre la atmósfera, biosfera y los océanos.

Aún cuando este Boletín  pudiera parecer alarmista, la realidad, pocas veces conocida por los seres humanos, es mayor a lo que realmente se comenta. El dióxido de carbono es una consecuencia directa de la quema de combustibles fósiles y la deforestación, las cifras indican un aumento sostenido y acelerado en los últimos 10 años.
Durante el presente año, 2013, las concentraciones horarias y diarias superaron el umbral simbólico de 400 partes por millón en varias partes del planeta.
El CO2 se mantiene en la atmósfera durante cientos  e incluso miles de años, será determinante en gran medida del calentamiento global medio en superficie hacia fines del presente siglo XXI y posteriormente, pudiéndose mantener durante los siglos siguientes, aún cuando se detuvieran las emisiones inmediatamente.
El metano es el segundo gas de efecto invernadero de larga duración; el 40% de las emisiones de metano  a la atmosfera proceden de fuentes naturales, como ser los humedales y un  60% de las actividades como la ganadería, el cultivo del arroz, la explotación de combustibles fósiles, los vertederos de basura y la combustión de la biomasa.
En el año 2012 el metano atmosférico alcanzó un máximo sin precedentes, aproximadamente 1819 partes por millón de millones [ppm] debido al incremento de las emisiones procedentes de fuentes antropogénicas [por efecto de los seres humanos], para un mejor control, se requiere una mayor cobertura atmosférica con elementos más sofisticados  que en la actualidad no se encuentran disponibles.
El tercer gas es el óxido nitroso, emitido a la atmósfera procedente de fuentes naturales en un 60% y antropogénicas aproximadamente en un 40%, en particular, por los océanos, el suelo, la combustión de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales. En el año 2012  la concentración atmosférica fue de 325,1 ppb significando un aumento de 0,9 ppb con respecto al año 2011.
El óxido nitroso juega también un importante papel en  la destrucción de la capa de ozono estratosférico que nos protege de los perjudiciales rayos ultravioletas del Sol.
Otros gases de efecto invernadero de larga duración son  los clorofluorocarbonos [CFC], los hidroclorofluorocarbonos [HCFC] que en el último tiempo, muestran un rápido y sostenido aumento.

Todo este conjunto de antecedentes, sólo nos lleva a pensar que de no tomar a nivel socio cultural conciencia de lo que significa un cambio climático para la raza humana, el futuro de nuestro hogar, la Tierra, está en nuestra manos. La solución es obvia. 
Fuente: Comunicado de prensa  Nº 980 - Organización Meteorológica Mundial - OMM

martes, 29 de octubre de 2013

PATRONES ATMOSFÉRICOS PERMITEN PREDECIR LAS OLAS DE CALOR

Sequía

Una ola de calor es un clima inusualmente elevado y húmedo durante un extenso tiempo. Para que sea una ola de calor, al menos debe durar un día, aunque pueden durar varios días e incluso semanas. Una alerta emitida por una ola de calor no suele generar la misma reacción en las personas como es una alerta por huracán, terremoto o tornado
Sin embargo, aunque no son tan destructivas como otros eventos naturales, las olas de calor pueden llevarse las vidas de muchas personas y, de hecho, así sucede. Ataca a sus víctimas lentamente, sobre todo a la población más vulnerable. Es por lo tanto, el más mortal de todas las condiciones climáticas extremas. 
En 2003, alrededor de 70 000 seres humanos murieron en Europa durante el verano más caluroso desde finales de la Edad Media, además,  en los EE.UU. las olas de calor ocasionaron la muerte a cientos de personas. Ahora, el equipo de Haiyan Teng del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder descubrió mediante una base de simulaciones por ordenador que muestra las olas de calor en los Estados Unidos, un patrón atmosférico que las precede por dos semanas. 
La relación no es lo suficientemente fuerte por sí sola para predecir un período de tiempo extremo, pero los investigadores ven en los resultados, sin embargo, es un elemento importante para las futuras predicciones.
Las simulaciones mostraron que 15 días antes de una ola de calor en el centro de América del Norte, por lo general prevalece un patrón de clima característico: Cinco áreas de alta presión, al igual que un collar de perlas, se mueve en el hemisferio norte lentamente hacia el oeste. Lo más pronunciado de esta anomalía, permite considerar una mayor probabilidad de que dos semanas más tarde, comienze una ola de calor.
De hecho, este patrón de áreas de alta presión se produce con relativa frecuencia. Surge de las llamadas Ondas de Rossby en la corriente del chorro subtropical, que están estrechamente relacionadas de acuerdo con los resultados de investigación de los últimos años, con condiciones climáticas extremas. Sin embargo, en el contexto de los datos meteorológicos reales aún no es posible tener una estadística significativa, debido que los datos obtenidos en el período es demasiado corto. Por otra parte, estos resultados no descartan que otros factores, tales como los monzones en Asia o anomalías de la temperatura del océano también contribuyan a las olas de calor.
En cuanto a las Ondas de Rossby Bariotrópicas u Ondas Planetarias, como se conocen en geofísica, fueron denominadas así por Carl-Gustaf Rossby. Son oscilaciones que se producen en los fluidos geofísicos (océano y atmósfera) y que tienen su origen en el principio de conservación de la vorticidad potencial. La propagación de la fase de las ondas de Rossby es siempre hacia el oeste aun cuando la energía (velocidad de grupo) puede ser hacia el este (ondas cortas) o el oeste (ondas largas). 
La Organización Mundialde la Salud [OMS] esta preocupada ante la evidencia del enlace existente entre el cambio climático y la salud; ha cuantificado los impactos pasados y su proyección ha permitido identificar las poblaciones vulnerables y ha dado una guía sobre la accesoria de los riesgos climáticos, como son las ondas de calor, inundaciones, enfermedades trasmitidas por vectores y las sequías.
En Chile, se está viviendo un período de sequía que involucra una extensa zona y el consiguiente impacto en la economía nacional. Los expertos indican que el mal uso de los recursos naturales y la falta de una legislación pertinente, son los dos temas pendientes que nuestro país debe discutir a la brevedad. Ignorarlos o demorarlos, sólo facilita el avance de la desertificación. Para el ingeniero forestal Cristián Frene, cerca del 62,3% del país se ve afectado por la desertificación, con alrededor de 1,5 millones de chilenos experimentando, en alguna forma, la escasez hídrica. Frene comenta que: “Los científicos han señalado que desde aquí al año 2030, entre las latitudes en que se ubican Arica y Chiloé, ocurrirá un calentamiento promedio de 2º a 4º Celsius, por lo que en unos tres siglos más, la IV Región estaría incluida en el Desierto de Atacama y podría estar avanzando hacia la V Región”.
Ondas de calor, sequía o cualquiera situación derivada del cambio climático, es necesario que se incorpore como tema principal en el ámbito político y social, ignorarlo,  es jugar con un  futuro  bastante más diferente de lo previsto.
Fuente: © Spektrum.de [Lars  Fischer] / OMS / Alerta Tierra / Veo Verde / Wikipedia

sábado, 7 de septiembre de 2013

INFLUENCIA DEL CLIMA EN LOS CONFLICTOS HUMANOS


La Tierra vista desde el Apolo XVII, muestra los patrones de nubosidad, que dan indicaciones de temperaturas, lluvias, humedad, presiones y vientos, permitiendo la realización de pronósticos meteorológicos para extensas regiones. Los satélites meteorológicos realizan sus órbitas a una altitud menor, permitiendo pronósticos más precisos para lugares o áreas de extensiones pequeñas. Crédito: Wikipedia Commons
  
Una investigación dirigida por las Universidades de Princeton, Cambridge y California, en Berkeley, Estados Unidos, publicada en la Revista Science, compuesta por los instigadores Salomón  M. Hsiang, Marshall Burke y Edward Miguel, ha llegado a la conclusión  que el clima adverso aumenta la violencia, tanto a nivel interpersonal [crímenes], como social [guerras civiles o disturbios], determinando en esta forma, un nexo incontestable entre el cambio climático y la violencia humana. El estudio muestra que el aumento de la temperatura global en tan sólo 2ºC, puede aumentar hasta en un 50% el número de guerras civiles, en especial, en las zonas tropicales. A partir de la arqueología, la criminología, la economía, la geografía, la historia, la ciencia política y la psicología, analizaron los 60 estudios cuantitativos más rigurosos, documentando por primera vez, una notable convergencia de resultados. Los investigadores encontraron una fuerte evidencia causal que une los eventos climáticos con los conflictos humanos a través de una gama de escalas espaciales y temporales en todas las principales regiones del mundo.
La magnitud de la influencia del clima es muy importante: Por cada 1º de desviación estándar, el clima cambia a temperaturas más cálidas o lluvias más extremas; la mediana de las estimaciones indica que la frecuencia de la violencia interpersonal, se eleva un 4% y la frecuencia de los conflictos intergrupales se eleva a una 14%.
Esta condición hace esperar que para el años 2050, las tasas de amplificación de los conflictos humanos, podrían representar un impacto amplio y crítico del cambio climático antropogénico.

“Hemos examinado 60 artículos que relacionan el clima con la violencia”, explica Edward Miguel, investigador de la universidad de Cambridge y coautor del trabajo. “De esos artículos, hay 27 sobre la posible relación entre el aumento de la temperatura y la violencia, y todos ellos concluyen que ese vínculo existe. Existe un gran debate sobre la naturaleza de esta relación, pero los resultados son llamativamente consistentes”. 
Miguel y sus compañeros analizaron la información de 45 bases de datos de diferentes partes del mundo, y encontraron patrones de conflicto similares asociados a cambios climáticos como la sequía y el aumento de las temperaturas. Algunos de los ejemplos incluyen violencia doméstica en Australia e India, asesinatos en EEUU y Tanzania, violencia policial en Holanda e incluso el colapso de los imperios maya y chino. 
Sobre los motivos de este nexo entre violencia y clima, Miguel explica que hay varias razones posibles: “Uno puede ser la hostilidad, ya que cuando hace más calor, la neurofisiología nos predispone más hacia la violencia. Otra causa  puede ser económica, ya que en países muy agrícolas, el calor o los diluvios pueden arruinar la cosecha y provocar desesperación que desemboque en violencia”. 
Según Miguel, lo más importante para combatir este fenómeno es mitigar la polución y promover la adaptación al cambio climático para impedir estos brotes violentos antes de que sucedan. “Lluvias y temperaturas adversas pueden provocar inestabilidad política en los países africanos. Si estos países pudieran monitorizar los cambios en el clima podrían prever y atajar estos incidentes”. 
Los datos utilizados para el estudio han sido publicados en 24 revistas, y representan el trabajo de 190 investigadores. 
El periodo estudiado comprende desde el año  8.000 a.C. totalizando hasta el presente, un período de 10.000 años. 
El trabajo titulado “La Cuantificación de la Influencia del Clima en los Conflictos Humanos” se encuentra en la Revista Science DOI:10.1126/science 1235367
Fuente: Science / Tendencias 21
Enlace con autor para correspondencia, Correo shsiang@berkeley.edu