jueves, 5 de junio de 2014

EN EL MES DE ABRIL SE LLEGO AL MÁXIMO HISTÓRICO EN CONCENTRACIONES DE CO2

EL TIEMPO SE AGOTA
Contaminación atmosférica en Santiago de Chile; Smog (Compuesto de dióxido de carbono - CO2 -, hollines, humos y polvos en suspensión; el ozono en capas bajas de la atmósfera es un gas contaminante muy perjudicial que incrementa el smog y el Efecto Invernadero). Credito:Emol
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), cuya sede está en Ginebra, Suiza, es el organismo especializado y portavoz autorizado acerca del estado y el comportamiento de la atmósfera terrestre, su interacción con los océanos, el clima que produce y la distribución resultante de los recursos hídricos, de las Naciones Unidas. Como el tiempo, el clima y el ciclo del agua no conocen fronteras nacionales, la cooperación internacional a escala mundial es esencial para el desarrollo de la meteorología y la hidrología operativa, así como para recoger los beneficios derivados de su aplicación. La OMM proporciona el marco en el que se desarrolla esta cooperación internacional.
El 26 de mayo de 2014 la OMM, mediante su Comunicado de Prensa 991, informó que por primera vez, las concentraciones mensuales de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre superaron el umbral de las  400 partes por millón (ppm) en todo el hemisferio norte durante el pasado mes de abril. Ese umbral reviste una importancia simbólica y científica y refuerza la evidencia de que la combustión de combustibles fósiles y demás actividades humanas son las responsables del incremento constante en los gases de efecto invernadero que atrapan el calor y calientan el planeta.
Imagen: Fracciones molares preliminares de CO2 en las estaciones mundiales de  vigilancia de la Atmósfera Global [VAG] (entre marzo y abril de 2014). Crédito:OMM
*Los datos se filtran a partir de sectores  no contaminados / ** Para calcular las medias mensuales, solo se usan valores nocturnos.
Todas las estaciones de vigilancia del hemisferio norte que forman parte de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) han notificado concentraciones de CO2 en la atmósfera sin precedentes en la temporada en que se registran los niveles máximos. Ello ocurre al comenzar la primavera en el hemisferio norte, antes de que el crecimiento de la vegetación absorba el dióxido de carbono.
Si bien los valores máximos registrados en el hemisferio norte en primavera han rebasado ya el nivel de 400 ppm, la concentración media mundial anual de CO2 superará ese umbral en 2015 o 2016.
"Esto debería servir una vez más de llamada de atención sobre el incremento constante de gases de efecto invernadero que determinan el cambio climático. Si queremos conservar nuestro planeta para las generaciones venideras, debemos adoptar medidas urgentes para contener las nuevas emisiones de estos gases que atrapan calor", afirmó el Secretario General de la OMM, señor Michel Jarraud. “El tiempo se está agotando”.
El CO2 permanece en la atmósfera durante cientos de años. Su ciclo de vida en los océanos es aún más prolongado. Se trata del gas de efecto invernadero de origen antropógeno más importante. A él se debe el 85% del incremento del forzamiento radiativo (cambio en la radiación – calor - entrante o saliente de nuestro sistema climático) ocurrido durante el decenio 2002-2012.
Entre 1990 y 2013, se registró un aumento en el forzamiento radiativo del 34%, debido a los gases de efecto invernadero, según las últimas cifras suministradas por la Administración Nacional  Oceánica y Atmosférica (NOAA National Oceanic and Atmospheric Administration ) de Estados Unidos de América. La NOAA es un agencia cientifica dependiente del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, cuyas actividades están centradas en las condiciones de los océanos y la atmósfera; avisando del  tiempo meteorológico mediante la preparación de cartas de los mares y de los cielos, los cuales sirven de guía y al mismo tiempo, de protección de los recursos oceánicos y costeros, conduciendo estudios que permitan mejorar el entendimiento y administración del ambiente.
Según el Boletín de la OMM sobre los gases de efecto invernadero, la cantidad de CO2 presente en la atmósfera alcanzó 393,1 partes por millón en 2012, es decir, un 141% respecto al nivel preindustrial de 278 partes por millón. Durante los 10 últimos años, la cantidad de CO2 presente en la atmósfera ha experimentado en promedio un aumento de 2 partes por millón por año. Desde 2012, todas las estaciones de vigilancia en el Ártico han registrado en primavera concentraciones medias mensuales de CO2 superiores a 400 ppm, de acuerdo con los datos suministrados por las estaciones de la Vigilancia de la Atmósfera Global en Canadá, Estados Unidos de América, Noruega y Finlandia.
Esta tendencia también se ha extendido a las estaciones de vigilancia en altitudes más bajas. En marzo y abril, las estaciones de la Vigilancia de la Atmósfera Global en Alemania, Cabo Verde, España (Tenerife), Irlanda, Japón y Suiza notificaron concentraciones medias mensuales superiores a 400 ppm.
En abril, la concentración media mensual de dióxido de carbono en la atmósfera rebasó 401,3 ppm en Mauna Loa (Hawai), según datos suministrados por la NOAA. En 2013, solo se superó ese umbral un par de días. Mauna Loa es la estación de medición atmosférica continua de CO2 más antigua del mundo (desde 1958), por lo que se considera un lugar de referencia en la Vigilancia de la Atmósfera Global.
El hemisferio norte posee más fuentes antropógenas de emisión de CO2 que el hemisferio sur. La biosfera controla también el ciclo estacional. El nivel mínimo de CO2 se registra en verano, período en que las plantas absorben cantidades considerables de ese gas. Los niveles máximos de invierno y primavera obedecen a la falta de absorción biosférica y a un mayor número de fuentes de descomposición de la materia orgánica, así como emisiones de origen antropógeno. Por lo tanto, el ciclo estacional más marcado ocurre en el extremo septentrional.
La Vigilancia de la Atmósfera Global de la OMM coordina las observaciones de CO2 y de otros gases que retienen calor en la atmósfera, como el metano y el óxido nitroso, para poder uniformar las mediciones en todo el mundo y compararlas entre sí. La red abarca más de 50 países, con estaciones en altitudes elevadas en los Alpes, los Andes y el Himalaya, así como en el Ártico, la Antártida y el extremo sur del Pacífico. Todas las estaciones se ubican en lugares no contaminados, a pesar de que algunas se ven más afectadas por fuentes biosféricas y antropógenas (vinculadas a la actividad humana, por ejemplo las bebidas carbonatadas).
Burbujas de dióxido de carbono en una bebida, Crédito: Wikipedia
Las concentraciones medias mensuales se calculan sobre la base de mediciones constantes. En el mundo entero hay aproximadamente 130 estaciones que miden el dióxido de carbono.
No solamente nuestro planeta sufre por la contaminación atmosférica, en el Sistema Solar, tenemos dos ejemplos cercanos de planetas rocosos con atmósfera de dióxido de carbono [CO2]: Venus y Marte, ambas atmósferas contienen más de un 95 % de este compuesto en forma de gas, siendo Venus quien presenta un cuadro extremo de efecto invernadero debido a que las capas gaseosas de este gas combinada con ácido sulfúrico calientan la atmósfera sometida a una presión de 94 atmósferas terrestres, creando una temperatura de superficie de centenares de grados Celsius. En el caso de Marte, no se puede hablar de este efecto ya que su tenue atmósfera con una vaga presión atmosférica impide la sustentación hidrodinámica de nubosidades de este gas, no obstante, su presencia es muy elevada (95,3 %). También se ha descubierto que algunos satélites galileanos han mostrado la presencia de dióxido de carbono.
Puede consultarse un resumen de las conclusiones y cifras actualizadas sobre el cambio climático aquí.
Fuente: Tendencias 21/ OMM / Wikipedia

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