jueves, 29 de enero de 2015

LA SELVA SUDAMERICANA AMENAZADA POR LA “FIEBRE DEL ORO”


El sitio de estudio abarca el bioma de bosques tropicales y subtropicales húmedos (Olson et al., año 2001) con elevaciones de <1000 m., los puntos negros indican epicentros activos y posibles sitios para desarrollar la minería del oro (es decir, geográficos centroides) basada en revisiones de la literatura expuesta por entidades del gobierno y bases mineras privadas.

Esto de acuerdo con una nueva investigación publicada el 13 de enero de 2015, en el Journal de IOP Publishing Environmental Research Letters.
El artículo destaca el crecimiento del impacto ambiental de la minería de oro en algunas de las regiones con mayor diversidad biológica en los trópicos.
Investigadores de la Universidad de Puerto Rico han demostrado que entre 2001 y 2013, se han perdido alrededor de 1680 km2 de selvas en Sudamérica como resultado de la minería de oro, la misma que ha crecido de 377 km2 a 1.303 km2 desde la crisis económica global del año 2007.
Además, cerca del 90% de esta pérdida de selvas ocurrió en sólo cuatro áreas, y una gran proporción ocurrió cerca de áreas de conservación.

La autora líder de la investigación Nora L. Álvarez-Berrios dijo, “Si bien la pérdida de selva debido a la minería es menor en extensión cuando se compara con la deforestación ocasionada por otro tipo de usos del suelo, como para agricultura o pastura; la deforestación debido a la minería está ocurriendo en uno de las regiones con mayor diversidad biológica en los trópicos. Por ejemplo en la región Madre de Dios en Perú, una hectárea de selva puede albergar hasta 300 especies de árboles”.

La producción global de oro ha aumentado de 2.445 toneladas métricas en el año 2000, a 2.770 toneladas métricas en 2013 para satisfacer la demanda creciente impulsada por el consumo personal y la incertidumbre en los mercados financieros globales.
El aumento en la demanda de oro ha sido paralela al dramático incremento de su precio, que ha ido de 250 dólares por onza en el año 2000, a 1.300 dólares por onza en 2013 (un 420%).
Esto ha estimulado nuevas actividades de minería de oro alrededor del mundo y ha hecho posible que se minen áreas que antes no eran redituables, como los depósitos bajo las selvas tropicales.
Esto puede llevar a una gran pérdida de selva, y dar como resultado en fuerte impactos ambientales y ecológicos serios originados por la eliminación de la vegetación, la creación de caminos y vías ferroviarias para acceso y la creación de asentamientos desorganizados.

Algunos de los impactos a largo plazo incluyen imposibilitar la regeneración de la vegetación, alterar los patrones pluviales, la pérdida permanente de biodiversidad, y la liberación de CO2 a la atmósfera.

En su estudio, los investigadores buscaron cuantificar el impacto de las minas de oro en los bosques tropicales al crear una base de datos geográfica que destacaba la ubicación de minas nuevas entre los años 2000 y 2013.
Luego se comparó esa base de datos con los mapas de cobertura del suelo anuales que muestran el cambio en la selva durante el mismo periodo.
El estudio abarcó el bioma de pluvisilva en Sudamérica debajo de los 1000 m, cubriendo así Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa, Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia.

Los resultados mostraron que a lo largo del periodo de 13 años, el 89% de la pérdida de selva ocurrió en sólo cuatro regiones: la ecoregión de pluvisilva de Guyana, la ecoregión de pluvisilva del suroeste amazónico, la ecoregión de pluvisilva de Tapajós-Xingú, y la región de Magdalena Valle-Urabá.

Pese a que hubo poca deforestación dentro de las áreas estrictamente protegidas, cerca de un tercio de la deforestación total ocurrió dentro de una zona de amortiguación de 10 km alrededor de estas áreas, por lo que de cualquier manera se vieron afectadas por los contaminantes químicos dañinos que se dispersaron de un área minera.
“Para aminorar la cantidad de deforestación que ocurre como resultado de la minería del oro en las selvas, es importante crear conciencia entre los consumidores de oro, para que entiendan los impactos ambientales y sociales que tiene la compra de joyería de oro o invertir en él. También es importante alentar la creación de métodos de extracción más responsables para ayudar a los mineros a extraer oro de una manera más eficiente y así evitar más daños a las selvas”, dice Nora L. Álvarez-Berríos.
El trabajo de Nora L. Álvarez-Berríos y  T. Michell Aider titulado “Global Demand for Gold is another threat for Tropical Forest” (“La Demanda Global de oro es otra treta para (eliminar los) bosques tropicales”) se encuentra en IOP Science del 13 de enero de 2015 – 
doi:10.1088/1748-9326/10/1/014006

Fuente: IOP Latinoamericana 14.ene.2015

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