Powered By Blogger

domingo, 18 de mayo de 2014

AVES MIGRATORIAS DESORIENTADAS POR DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS



Por primera vez, un equipo de investigación de la Universidad de Oldenburg de Alemania, liderado por el biólogo y  Profesor Lichtenberg Dr. Henrik Mouritsen, han demostrado que la brújula magnética de un determinado tipo de aves falla por completo cuando estas están expuestas a las interferencias electromagnéticas que provocan los dispositivos electrónicos que usamos a diario, como ser las ondas de radio AM utilizadas en la comunicación electrónica. Esta circunstancia sucede incluso si estas señales son muy débiles. Estos resultados deben hacer pensar en los efectos potenciales que estas interferencias pueden influir en el actuar de los seres humanos, señalan los científicos.


Esta circunstancia sucede incluso si estas señales se encuentran solo a un milésimo por debajo del valor límite definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como inofensivo. 
Hasta ahora, se pensaba que por debajo de ese valor umbral, la contaminación electromagnética no tenía impacto en los procesos biológicos. 

Tras 7 años de investigación, estas conclusiones lograron ser definidas por 9 científicos de la Universidad de  Oldenburg, en colaboración con Peter J. Hore, de la Universidad de Oxford. Los resultados del estudio han aparecido publicados en la revista Nature del 15 de mayo de 2014. 
"En nuestros experimentos hemos podido documentar un efecto claro y reproducible de los campos electromagnéticos de origen humano en un vertebrado. Esta interferencia no se deriva de las líneas eléctricas o de las redes de telefonía móvil", explica uno de los autores de la investigación, Dr, Henrik Mouritsen, en un comunicado de la Universidad de Oldenburg.
En realidad, dicha interferencia la producirían principalmente los dispositivos electrónicos, según Mouritsen, los efectos de los campos electromagnéticos de estos aparatos, aunque débiles, son notables, pues "interrumpen el funcionamiento del sistema sensorial completo de un vertebrado superior sano".

Como la mayoría de los biólogos que estudian la magneto-recepción, el  coautor del informe Henrik Mouritsen solía trabajar en sitios rurales alejados de las ciudades que están repletas de ruido electromagnético; y en 2002, se trasladó a la Universidad de Oldenburg, ciudad alemana de alrededor de 160.000 personas,  con el propósito de utilizar parte del trabajo, en la identificación de la zona del cerebro en la que se procesa la información brújula.
Los biólogos lo han demostrado en numerosos experimentos, en los que se probaron las capacidades de navegación de las aves. "Nos quedamos sorprendidos cuando petirrojos que tienen casas de madera en el campus de la Universidad de Oldenburg fueron incapaces de utilizar su brújula magnética", explica Mouritsen. 
Durante unos 50 años se ha sabido que las aves migratorias utilizan el campo magnético de la Tierra para determinar su dirección migratoria.
Mantuvo a petirrojos europeos migratorios ( Erithacus rubecula ) dentro de cabañas de madera - un procedimiento estándar que permite a los investigadores estudiar la navegación magnética mientras se aseguren de que las aves no estén recibiendo señales procedentes del Sol o las estrellas; pero se encontró con que en el campus de la ciudad, los pájaros no podían orientarse en su dirección migratoria adecuada.
"He intentado todo tipo de cosas para hacer que funcione, y no he podido hacer que funcione," Mouritsen dice, "hasta que un día se nos exhibió una cabaña de madera con aluminio".
Entonces, junto a Nils-Lasse Schneider, un electrofisiólogo e investigador del mismo grupo, se le ocurrió cubrir las casas de madera con láminas de aluminio y las conectaron eléctricamente a tierra eliminando así el ruido electromagnético en frecuencias que van desde 50 kilohercios de 5 megahertz - que incluye el rango utilizado para las transmisiones de radio AM.

Enlace al vídeo: Lost in Migration

El efecto fue asombroso: de repente, los problemas de orientación de los pájaros desaparecieron. "Nuestras medidas de las interferencias indicaron que habíamos descubierto accidentalmente un sistema biológico que es sensible al ruido electromagnético antropogénico, en un rango de frecuencia de hasta cinco megahercios", afirma Mouritsen, y añade:“Lo sorprendente de todo esto, es que la intensidad de la interferencia estaba muy por debajo de los límites definidos por la Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes  y la OMS”. 

El apantallamiento redujo la intensidad del ruido por aproximadamente en dos órdenes de magnitud. En esas condiciones, las aves fueron capaces de orientarse.
Cuando el equipo desconectaba la toma a tierra, las placas de aluminio no lograron mantener el ruido artificial, y los petirrojos no podían encontrar su camino.
Para probar si el ruido electromagnético era responsable, los investigadores lo simularon utilizando un generador de señales disponibles en el mercado, los pájaros volvieron a desorientarse.

Considerando la potencial importancia del hallazgo, Mouritsen y su equipo llevaron a cabo un gran número de experimentos para obtener más pruebas del efecto observado.
"A lo largo de siete años, hemos llevado a cabo numerosos experimentos y hemos recogido evidencias fiables, con el fin de tener la certeza absoluta de que en realidad existe este efecto". 

Los resultados obtenidos demuestran que en cuanto se detiene la interferencia electromagnética, la capacidad de orientación magnética de las aves se recuperó. Si la situación era la contraria, se volvía a introducir dicha interferencia, las aves perdían de nuevo su capacidad orientativa. 
Por otra parte, los científicos fueron capaces de definir que las interferencias electromagnéticas de banda ancha omnipresentes en los entornos urbanos, también afectaban a los pájaros. Esta afectación sería menor en entornos rurales. 


"Por tanto, el efecto del ruido electromagnético antropogénico sobre la migración de las aves está localizado. Sin embargo, estos resultados deben hacernos pensar tanto en la supervivencia de las aves migratorias como en los efectos potenciales de estas interferencias en los seres humanos, algo que aún no se han investigado", concluye Mouritsen.
Fuente: Tendencias 21 /Nature

No hay comentarios: